martes, 22 de febrero de 2011

¡Terroristas y extremistas son buenas personas!


Suena horrible. Pero es la verdad.

La familia más odiada de América es un documental producido por la BBC que presenta la Iglesia Baptista de Westboro desde su interior. En los últimos años esta secta ha generado cierto ruido en los medios gracias a su postura intransigente frente a los homosexuales, las religiones tradicionales, el ejército y su propio país, USA.

Las insignias que los caracterizan "Dios odia a los maricones", "Dios odia América", "Cuando un maricón muere, dios se ríe", "Dios, gracias por el 11 de septiembre"; representan esta ridícula y particular teología (si es que se le puede llamar así).

Mientras que veia el documental, no podía dejar de pensar sobre el problema de fondo en el que se está envolviendo esta cultura occidental sobre la tolerancia y la intransigencia.

Es una paradoja brutal. Si bien nos hemos silenciado, torturado y asesinado por siglos, parece ser que generar espacios democráticos que promuevan la libertad de expresión también abre la posibilidad para que surjan grupos que se benefician pero al mismo tiempo están en contra de estos derechos.

La Iglesia Baptista de Westboro no es un caso aislado. Podemos encontrar las mismas coincidencias en grupos neonazis, algunas ramas del islam, conservadores extremistas, anarquistas, uno que otro presidente socialista, entre varios más.

Cada vez que leía noticias sobre estos grupos extremistas o incluso cuando miraba el documental, mi primera reacción era de rechazo y preocupación. No podía creer que en pleno siglo XXI existieran personas que promueven el odio racial o pregonando el fin del mundo.

Pero después de calmar mi odio por personas tan absurdas, llegué a la conclución de que tal vez, estos bichos extremistas sirvan para mejorar la libertad de expresión y la democracia.

¿Cómo? Pues cada vez que surgen grupos contrarios a la libertad es una prueba que debemos superar como sociedad, es el recuerdo continuo de lo que fueron los pasados sigos de silencio y tortura para los que pensamos libremente.

Aunque el problema sería más serio si uno de estos extremistas mesiánicos llegara al poder. Y ha sucedido, momentos en los que personajes como Hugo Chávez O George Bush son pruebas vivientes de que hay una lección que no hemos aprendido.

Y probablemente pasen muchas décadas y no lo logremos, especialmente en un mundo donde las ideas no preocupan a las personas y está de moda ser un idiota inculto. Seguiremos por este camino y tal vez mañana me despierte con un cartel que diga "Dios odia a los maricones libre pensadores que escriben en blogs".

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